dimecres, 15 de juny del 2011

Los sueldos de médicos y enfermeras y la insolidaridad catalana

A estas alturas deberíamos de saber todos que al movimiento 15-M se le han añadido los llamados “antisistema”, (como era de esperar por cierta afinidad ideológica) y también la clase llamada popularmente como “pijo-progre”, dejada de la mano de dios después de los dos últimos comicios electorales (autonómicas y municipales).
Estos últimos se han arrimado al legítimo movimiento de los jóvenes para, según mi visión de las cosas, echar leña al fuego, aprovechando la coyuntura del momento y el desconcierto general. Lo mismo han hecho y hacen con el tema de los llamados “recortes” que según ellos está haciendo la Generalitat de Catalunya de Sanidad, Enseñanza y temas sociales.

A este respecto recuerdo perfectamente algunas conversaciones que habitualmente mantenía con mi mentor Ermengol Passola (ya fallecido lamentablemente) a principios de este nuevo siglo, cuando me excedía en mis apreciaciones sobre el déficit fiscal catalán y sus intríngulis.
“–Pedro ten siempre en cuenta –me decía- que si el Govern de la Generalitat actuase de otra manera peligran los sueldos de médicos y enfermeras.“
Yo desde mi ignorancia no lo veía así y creía que era una manera como otra de parar mis ímpetus y mi sed de justicia económica y social al respecto de Catalunya. Pero he aquí que, pasado el tiempo, aquellas palabras de mi maestro en la materia que tratamos, se han convertido en una realidad incontestable: no hay dinero para todos los maestros, enfermeras y médicos. Cierran quirófanos, despiden a trabajadores y se chapan urgencias y CAP en barrios ciertamente necesitados. Y como la culpa es negra y no la quiere nadie se la echan al gobierno que lleva cuatro días al frente de Catalunya…
No está mal, ahora ya sabemos, por la única balanza fiscal que publicaron hace unos cuantos años los oligarcas madrileños, que se nos habían escamoteado más de 15 mil millones de euros convictos y confesos en las cuentas del estado español. Ahora las previsiones son de unos 22 mil millones, o lo que es lo mismo, 60 millones de uros diarios (¡10.000 millones de las antiguas pesetas cada día!).
No conformes con el asunto (y por un claro remordimiento de conciencia) deciden oficialmente devolvernos 1.400 millones de euros. Finalmente no lo hacen y de todas esas lluvias se derivan los lodos de ‘los sueldos de las enfermeras y los médicos’ preconizados hace diez años por el difunto Ermengol Passola y que se ha convertido en una realidad.

Se han montado, se montan y se montarán centenares de manifestaciones en toda Catalunya contra los “recortes” injustos que la actual Generalitat está llevando a cabo. La tabla reivindicativa la han añadido, justamente, a la realizada por los justamente “indignados” pero bajo un cariz partidista y político que huele muy mal. Que devuelvan a los catalanes lo que injustamente nos quitan y tendremos para pagar a todo el mundo y nos sobraría para hacer un hospital nuevo en cada comarca y los Juegos Olímpicos anualmente en cada una de las cuatro capitales. Si se trata de solidaridad interterritorial que nos pregunten en qué grado y cantidad queremos serlo… No puedo tragarme, por intragable, que ningún gobierno democrático cierre quirófanos, servicios de urgencia o CAP por estar más a la derecha o a la izquierda. Búsquense otra escusa que no cuela.

Visto lo visto, si a alguien hay que reclamar es al repartidor de la ‘menjadora’ o sea; al gobierno socialista. Claro que en el imaginario popular interesado ha quedado fijado aquel chiste: ‘el hilo de cobre la inventaron un gallego y un catalán tirando de una peseta’. La contrapartida es que cuando se habla y se ponen tópicos a Catalunya entramos en el mismo saco algunos millones de andaluces, extremeños, gallegos, que ya somos parte de la tierra y que pagamos los impuestos aquí como el que más. No obstante es frecuente poder constatar que son precisamente estos últimos los que más arriman leña al fuego en lo referente a la presunta insolidaridad fiscal de los catalanes, arrimando la sardina, al ascua y haciendo el juego sucio a los escamoteadores reales.

Pedro Morón de la Fuente
Periodista

dijous, 9 de juny del 2011

Derecho a decidir (¿Cómo dice?)

Para los que se consideran demócratas de verdad, se da por entendido que todo aquello que suene a nazismo, imposición, guerras fraticidas, enfrentamientos violentos, dictaduras, tiros, bombas y un largo etcétera, ha de estar descartado de antemano en toda ideología que se precie.

Por el contrario el diálogo, la propuesta coherente, la toma de posturas a izquierda, derecha o centro, han de ser admitidos por todos como algo normal. Mucho más, por tanto, ha de ser lógico y elemental, el derecho a decidir, el de manifestarte independentista, nacionalista o unionista, español, andaluz o madrileño, servio o croata.

Pero hay muchos individuos en este país, que a pesar de llevar la palabra democracia dibujada en la frente para poder distinguirse, consideran que los derechos señalados en el segundo parágrafo están fuera de lugar. Su argumentación es simple: ‘España es una y no veintiuna.’ Y yo me pregunto ¿Cuándo procedieron a la unificación de las españas lo hicieron democráticamente? ¿Hubo algún referéndum al respecto? Bueno, parece ser que no, muy al contrario utilizaron los métodos del primer parágrafo.
Es evidente que aquellos que ponen en tela de juicio las nacionalidades históricas del Estado Español, no cuentan demasiado con los ciudadanos de las mismas. Los amos no han de consultar con los criados los asuntos de la propiedad…

Deducimos por lo dicho que el status quo no puede romperse de ninguna de las maneras en este país, y los que piensan diferente han de volver a las catacumbas o callar y conformarse porque, esos demócratas de pedigrí unionistas empedernidos gritan más, tienen el ejército y la razón suprema de su parte. “Antes roja que rota” gritaban los parlamentarios españoles del siglo XX a las primeras de cambio. O aquello de Azaña: “Está visto que Barcelona ha de ser bombardeada cada 50 años para que sepan quién manda”, ¡válgame Dios! Pues así estamos todavía..

-Pues mire usted, es que yo quiero ser catalán y no español…
-¿Cómo? Usted es español porque ha nacido en España… Y si me apura católico, apostólico y romano porque está bautizado ¿Si o no?
-Mire usted, pues si, pero…
-Usted lo que es un separatista de mierda, un desvergonzado y un insolidario. Seguro que ahora me saldrá también con lo del déficit fiscal…

Claro, y así empieza y acaba la cosa, porque los defensores de la indivisibilidad de la entelequia española no atienden a razones de ningún tipo, y entienden la disidencia como un crimen abominable que no ha de ponerse en tela de juicio. Es un dogma y la democracia está muy por debajo de eso.
Incluso los del 15-M de plaça Catalunya –sorprendentemente- se han tirado no sé cuántas semanas para incluir en su ideario “El derecho de autodeterminación de los pueblos” (o lo que es lo mismo el derecho a decidir), ya aprobado por la ONU hace muchas décadas. Se nota que les sonaba a ‘catalufo’ independentista y ESO NO, hasta ahí podíamos llegar…

Pedro Morón de la Fuente

diumenge, 24 d’abril del 2011

Independentisme fragmentat

El món de l'independentisme català camina manifestament revolt, i mai millor dit. Els d'un costat s'han passat a l'altre i els que criticaven als uns i els altres, ara són íntims amics. Podria considerar-se normal, ja que les aigües revoltes tendeixen a estroncar-se tard o d'hora. Ocorre que el material que manegem és altament sensible i no pot tractar-se a la lleugera ni aplicar-se-li l'anterior paràgraf, és necessari una anàlisi seriosa i no serè jo que em veig incapaç de fer-lo en les actuals circumstàncies.
Si de cas m'atreveixo a esbossar, des de la meva modesta perspectiva, algunes pinzellades del que ha ocorregut, en la seguretat que gairebé ningú hi ha gosat fer-lo amb claredat. No crec necessari citar noms de líders ni partits concrets, ja que no ajudaria gens a la qüestió, al contrari, la complicaria.

D'una banda la divisió que s'ha produït al si de l'independentisme català, i que he viscut personalment des de dins, és inqüestionable i no ho hauria fet millor el servei secret de l'oligarquia centralista espanyola, ni tampoc els defensors de la unitat indivisible de las ‘españas' profundes. A això ha contribuït notablement l'enfrontament obert d'alguns dels líders independentistes més carismàtics que, s'entén, estaran a la ment de tots. La brunete mediàtica ha ajudat tot allò possible a la confusió general, però alguns mitjans de comunicació catalans, sobretot certs fòrums independentistes d'internet i de molta circulació i arrelament, que han aplicat una ideologia purista i selectiva que en la majoria d'ocasions ha propiciat la divisió, fregant fins i tot el racisme i la xenofòbia.
Per una altra, hi ha hagut maniobres amb rerefons altament polític bastant sospitoses. Parlant clar: el transfuguisme que han practicat algunes personalitats de renom ha estat a l'ordre del dia, sense amagar-se en cap moment i a cara descoberta. No fer-ho així hi hagués estat gaire més sospitós.

Des d'un principi (molt abans de la manifestació dels 10 mil a Brussel·les) i per palpable partidisme, s'ha injuriat la participació de nombrosos militants del partit que més independentistes pot aportar: Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). D'això han pres bona nota directament els dirigents d'aquest partit. Però sembla que el propi moviment independentista, encara en la seva situació de profunda divisió, no s'ha adonat en tota la seva extensió d'aquest detall de vital importància de cara a la consecució de la independència de Catalunya. Pot ser degut al fet que es considera els independentistes de Connvergència com de “baixa intensitat” per posar alguna qualificació distesa. Fins i tot alguns antics destacats convergents, passats a l'independentisme més radical, fiquen el dit profundament en aquesta nafra oberta i són, ara, els més bel·ligerants anticonvergents.
Per això no és estrany que aquests coneguts elements, partidistes, i de poques mires per cert, vegin extravagants les actuals posicions en defensa de l'independentisme de Jordi Pujol o Artur Mas entre altres molts, amb tots els matisos que es vulguin, però posicions independentistes al cap i a la fi. Fa la impressió que veuen millor els líders convergents com a comparses del autonomisme y el ‘pactisme' que com a partidaris de la independència a mitjà termini, possiblement perquè interessa als seus mires personalistes i egòlatres. Postura netament equivocada i que condueix al moviment independentista actual, inevitablement, a un carreró sense sortida i amb trampa inclosa. La sentència que proposo ja s'ha dit fins a la sacietat: sense CDC no pot haver-hi independència de Catalunya en la conjuntura actual.

Ha de dir-se amb tota rotunditat que és una llàstima que un moviment sorgit de la societat civil més aviat espontani, pacífic, i capaç d'aglutinar a centenars de milers de persones amb tan pocs efectius humans i econòmics, se'n vagi al trast fragmentant-se en múltiples formacions que l'únic que han aconseguit ha estat “colar” al Parlament a quatre diputats de SI (tres i un, més aviat). El curiós és que ni aquests quatre diputats han aconseguit mantenir-se units, i a més a més hagin qualificat a aquest avanç com a triomf indiscutible de l'independentisme català, quan el major partit independentista amb representació parlamentària és ERC i ha perdut en l'última contesa electoral 11 diputats ( de 21 a 10), la qual cosa sumat amb els dits ens dóna una quantitat negativa de menys 7 diputats comptant els 4 guanyats per SI.
Per a aquest viatge tantes alforges? Qui ha guanyat escons? CiU Per què? Hi ha diverses respostes, però una d'elles ha estat la desunió de l'independentisme que molts ciutadans han pogut observar palpablement. Per tant tan sols cal aplicar el refrany de l'acudit, “vergueta, que em quedi com estic”.
Una altra de les respostes donades pels ciutadans al desgavell electoral independentista és la pèrdua de vots que se n'han anat enlloc, a causa que els grupuscles que es van presentar a les eleccions amb els seus líders il·luminats no van arribar, de cap manera, a la quantitat legal exigida. Ha estat tal el desgavell en el món independentista que a alguns líders que van menysprear en les últimes autonòmiques els presenten ara com a caps de llista en les municipals de Barcelona.

El cantant Ramoncín deia un dia d'aquests en Canal Català –més o menys- ‘Aconseguir la independència de Catalunya és summament fàcil, només cal presentar-se a las eleccions y guanyar-les' i ho va repetir diverses vegades. De la manera que ha quedat aquí expressada la qüestió, i que reflecteix la realitat existent sota el meu punt de vista, tardarem molt a aconseguir aquest objectiu. No obstant això la consulta de Barcelona ha deixat àmpliament demostrat que, extrapolant els resultats a les municipals, hagués estat el partit majoritari en unes hipotètiques eleccions. Condició sine qua non: unitat d'acció i front únic, quelcom que analitzant succintament el panorama actual, en el que imperen els personalismes, elitismes i sectarismes diversos, és més que impossible.

Pedro Morón de la Fuente
Periodista

dilluns, 28 de març del 2011

La “izquierda progresista” española o la desvergüenza nacional

Cansa ya leer constantemente las argumentaciones insustanciales de ciertos carcamales de la política. Dinosaurios esperpénticos potenciales que viven y trabajan en despachos-museo fosilizados y que asoman sus garras al exterior para criminalizar lo que ellos llaman “la derecha”. No se refieren a la derecha derecha. Esa derecha que legítimamente (o no) ocupa ese espacio político que favorece, irremediablemente en la democraacia que nos hemos dado entre todos, a empresarios, el libre mercado, a la banca (o finazas especulativas) y que va en contra del avance de los trabajadores. Una derecha que persiste, y persistirá, por los tiempos de los tiempos.


No, los paquidermos creadores de opinión de la política “izquierdoso-pijo-progre” de ahora, no se refieren a esa derecha. Sus ataques van dirigidos hacia otra derecha que les parece más peligrosa; el centro derecha o la derecha democrática, democristiana, democrata-liberal, y partidos por el estilo. ¿Por qué? Porque ven peligrar su espacio político, el único que les queda después de haber renunciado a la revolución proletaria, al comunismo, al socialismo y a todos los ‘ismos’ de la izquierda tradicional. La derecha –dicen- siempre es la derecha, ya les gustaría, ya, que todos fueran de la Falange…Ellos son la izquierda progresista y siempre lo será aunque ahora no esté de moda y sea hasta mal vista por no poner en practica sus ideales. Es esa izquierda que tira la piedra y esconde la mano. La misma que ha dejado arrasadas las costas y las ciudades de asfalto y ladrillo. La que ha metido la mano en el cajón igual que hace la derecha derecha.

La mismísima izquierda que ha dejado las arcas de la Generalitat de Catalunya cargadas de facturas impagadas y sin un euro. La que hará lo mismo, en breve, cuando pierda otras muchas autonomías. La que argumenta razones peregrinas para haber dejado en bancarrota a siete millones y medio de personas, apoyándose en las ayudas a las capas más desfavorecidas de la sociedad con quienes tampoco han cumplido, por aquello de “estirar más el brazo que la manga” durante sus desastrosos siete años de mandato. Ahora sólo les queda que echar los leones a Artur Mas (y a Rajoy, por lo que se ve llegar) y proclamar a los cuatro vientos que son más inocentes que las ánimas benditas.


Es esa izquierda, vergonzosa, que ha renunciado en los últimos treinta años, a sus principios más fundamentales. La que ha vendido a los trabajadores y ha ‘comprado’ a los sindicatos, la que nos metió en el ‘ajo’ europeo y del euro sin medir las consecuencias. La “izquierda progresista” que tiembla y acepta sin recato las órdenes de una señora de derechas llamada Ángela Merkel ¿les suena? La misma izquierda que ha gobernado durante los años en que ha florecido la burbuja inmobiliaria. La misma “izquierda” que no ha dudado en secundar las políticas proteccionistas de Obama, Sarcozy, Merkel o Gordon Brown, en políticas financieras consistentes en robar a los pobres para premiar a los ricos.


Exactamente esa pseudo-izquierda que vende material bélico a países del tercer mundo a los que después envía tropas para salvar a sus ciudadanos de las garras de los mismos compradores, en un derroche sin precedentes de desvergüenza. Seamos serios señores. La izquierda tradicional a la que se refieren esos políticos dinosaurios antediluvianos, que pueden ser profesionales o ciudadanos crédulos de a pie, ya no existe en el Estado Español. Hace tiempo que ha desaparecido.


Dejen de argumentar idioteces contra la social democracia (que ustedes mismos introdujeron en este país vía Billy Brand) y dedíquense un tiempo a reinventar de nuevo su izquierda obsoleta. Cuando lo hagan, si es que lo hacen, dejen un espacio para la participación de la clase trabajadora, a la que tienen muy olvidada en sus programas electorales. Déjense de “barones”, “capitanes”, de poltronas y sueldos millonarios. Vuelvan al tajo con los obreros (a los que tienen bastante desamparados. Recuerden, 4,5 millones de parados, casi el doble de la media europea) y recuperen, de verdad, su espíritu solidario y progresista.





Pedro Morón de la Fuente

Periodista

divendres, 11 de març del 2011

Carta oberta de la PDD


Carta oberta al Govern de la Generalitat i als governs d'altres institucions catalanes:
Els representants de les institucions catalanes recorden, públicament, moltes vegades, que una de les característiques més remarcables del nostre poble és tenir una xarxa d'entitats cíviques, socials i culturals que articulen la societat civil. La vida associativa constitueix, en efecte, la cara i els ulls de la identitat nacional catalana i és una de les fonts del seu benestar col·lectiu. Per això, sempre, especialment des que hem entrat en el procés de restabliment de les nostres llibertats, hi ha hagut una constant complicitat entre les nostres institucions representatives i aquestes associacions. S'ha construït una relació de mútua simbiosi que impulsa el progrés del poble a tots els nivells.
L'associacionisme català se sosté gràcies a les aportacions voluntàries de la gent que hi participa i als ajuts que rep de les institucions, que ho tenen en compte en els seus pressupostos, per més que no signifiquin una quantitat especialment apreciable.
Tot i això, en els moments de crisi com els que estem experimentant ara, els nostres governs, que no deixen d'insistir en la necessitat de mantenir viu l'associacionisme a fi d'alimentar el benestar col·lectiu, deixen de posar l'atenció que caldria per garantir les activitats que realitzen sense afany de lucre. De fet, molts projectes, dotats d'ajuts econòmics aprovats, no es poden dur a la pràctica per incompliment puntual dels qui, des de les tnstitucions públiques, s'han compromès a copagar-ne els costos. La situació ha esdevingut tan greu que moltes entitats, solvents i de prestigi, es veuen obligades a plantejar-se si han de plegar.
Davant d'una pèrdua anunciada de tantes associacions, de conseqüències tan negatives per a la vida del nostre poble, és urgent que els dirigents de les nostres institucions públiques reconsiderin la seva conducta, almenys per evitar mals difícilment reparables. Perquè, com és ben sabut, la gran majoria de les entitats en procés de liquidació han necessitat molts anys per aixecar-se i créixer.
Fem una crida, doncs, mitjançant aquesta carta oberta, a les institucions, perquè es replantegin aquesta decisió, tot demanant que s'hi adhereixin les entitats afectades avui, o probablement, un demà proper. Cadascuna d’aquestes entitats forma part d'un tot que permetrà veure les dimensions que ha pres aquest conflicte i contribuirà a estendre el crit d'alerta cap als nostres representants elegits. Manifestem que la PDD no rep cap subvenció de les nostres institucions i, per tant, el nostre objectiu és contribuir a la cohesió social del país i a solidaritzar-nos amb les entitats que necessiten els esmentats ajuts. Volem que les entitats de la societat civil sobrevisquin!


Plataforma pel Dret de Decidir

dimecres, 23 de febrer del 2011

Del rumor infundado a la presunción de inocencia

La presunción de inocencia es una práctica democrática que todavía no ha llegado a nuestro país.
Basta que cualquier indocumentado con malas y rudimentarias artes, lance a la opinión pública de su entorno cualquier rumor sin fundamento, para que “crédulas” personas miren de reojo al que es objeto de la inquina y caiga sobre el sospechoso el más negro de los recelos. El dicho “difama que algo queda” está más que vigente en nuestra sociedad. Y no te digo si la persona a la que van dirigidas las supuestas difamaciones es alguien medianamente conocido…
Nadie se para a ‘rascar’ un poco sobre el tema o a indagar la veracidad de lo que se afirma. Lo que ha dicho el indocumentado (aunque todo el mundo sabe que lo es) corre por bares, peluquerías y mercados como un reguero de pólvora y al cabo de poco tiempo se ha convertido en noticia veraz. En casos graves en los que se ven implicados personajes de renombre, diarios, revista, tele-basura y la sociedad influenciada y contaminada, juzgan mucho antes que los tribunales de justicia. Queda claro el tipo de demócratas que hay en el extremo occidental de Europa.
Claro que algunos ponen en tela de juicio lo que el individuo repite hasta la saciedad, porque claro, todo el mundo sabe que es un bocazas desde que nació y ha vivido siempre gracias al favor ajeno y pidiendo migajas, no por sus valores personales.
Es más fácil dar por cierto que preguntar, y lo grave es que en medio puede haber amigos comunes que se crean al sujeto sin molestarse en preguntar al supuesto inocente. Posiblemente les moleste tener que preguntar para contrastar la difamación, cuando es precisamente ese detalle el que los convierte en más demócratas. Y al final no preguntan y se quedan con la versión tergiversada de la historia.
Harina de otro costal son aquellos que se aprestan a proteger a sus compinches políticos o no que han efectuado desfalcos, robos o malversaciones bajo la capa protectora de la presunción de inocencia, que queda muy bien, pese a saber que son culpables.
Los ciudadanos/as que lean esta columna seguro que habrán pasado por este trance alguna vez en su vida. Si alguien les ronronea en el oído sobre otra persona conocida por ambos, no tiene más que completar la historia hablando con el afectado/a. De esta manera estará mejor informado/a, sabrá quién es el ‘malo’ de verdad (o se hará una idea) y será más demócrata. Seguro que así funcionarían mucho mejor todas nuestras interrelaciones personales y viviríamos en un mundo más justo y controlado.
(Publicado en Nas de Barraca nº 293, febrero 2011)

dimarts, 22 de febrer del 2011

Un mal negocio

Els catalans, de vegades som imbècils; però no pas per això hem de deixar de ser catalans, hem de deixar de ser imbècils (Joan Sales)

Un mal negocio
La Vanguardia
David García 18/11/2010


El aumento del independentismo en Catalunya no es casual ni responde a circunstancias difíciles de explicar.
Si dejamos las razones identitarias a un lado y nos centramos en el día a día, ¿quién puede defender el espolio que padecen todos los catalanes, independientemente de si se sienten españoles o catalanes?
¿Quién puede defender que España robe a Catalunya 60 millones de euros al día a partir del déficit fiscal?
¿Quién puede defender que los estudiantes catalanes reciban sólo el 5% de todas las becas del estado y los estudiantes de Madrid reciban el 58%?
¿Quién no querría ver aumentada la renta per cápita anual de los catalanes en unos 2.400€ al año si tuviésemos seguridad social propia?
¿Quién puede defender que el "Ministerio de Cultura" haga un gasto anual por cada español de 47€ y por cada catalán sólo de 5€?
¿Quién querría viajar con el 40% de los trenes construidos por el Estado durante la década de los 70 que se consideraron obsoletos y que aún circulan por Catalunya, mientras que Madrid sólo tiene el 4%?
¿Quién no querría ver a su país 7 veces más rico como dijo el Premio Nobel de Economía Aplicada en la UB el pasado mes de mayo?
¿Quién puede defender que 1 de cada 3 años el Ministerio de Fomento no invierta nada de nada en Catalunya?
¿Quién quiere, pese a ser catalán y sentirse español, que cada año nos roben 20.000.000.000 de euros (11% del PIB), siendo así la región del mundo que sufre más déficit por parte de su gobierno? ¿Realmente sentirse español en Catalunya compensa eso?
Como residente en Catalunya, ¿quién puede tolerar que por cada 12,7 millones de euros que se invierten en medio-ambiente en el aeropuerto de el Prat, se inviertan 300 millones al de Barajas?
Por muy españolista que uno sea en Catalunya ¿se puede defender que entre 1985 y 2005 sólo se hayan construido en Catalunya 20km de autovías mientras que en Madrid se hagan cerca de 900 en idéntico periodo?
¿Se puede aceptar y no protestar cuando en Catalunya sólo se invierte un promedio del 12% del PIB español anual pese a aportar el 22% del mismo PIB español?
¿Se puede aceptar el agravio que hemos sufrido con el AVE? En Catalunya, por el AVE, el gobierno invirtió 316€ por catalán, pero en el mismo año invirtió 1.198€ por andaluz, 894€ por madrileño, 574€ por aragonés y 407€ por castellanomanchego.
¿Se puede aceptar pagar peajes y más peajes?
Con la dependencia de Catalunya con respecto a España nosotros los catalanes, independientemente de si nos sentimos españoles o catalanes, estamos perdiendo la oportunidad de vivir mejor. Estamos perdiendo la oportunidad de dar un futuro mejor a nuestros hijos.
España es un mal negocio a nivel cultural pero sobre todo a nivel económico, y lo es porque tratar a Catalunya como una colonia forma parte del leitmotiv nacional.

Amnistia Internacional

Una entrevista sobre la Feria de Abril de Barcelona