dissabte, 22 de novembre de 2008

Especial para "Colonos"

Hay algunos que se asombran de las ideas que expongo con ahínco y encomio en las páginas de la Agenda Catalònia Acord (que ya va por el número 70). Va para ellos esta pieza improvisada.

Mis apellidos son Morón de la Fuente, estoy escribiendo en castellano, no soy catalán "soca". No me creo ni mejor ni peor que nadie. Por ser así, me voy a permitir el gustazo de publicar este artículo que tenía pensado hace tiempo. Quien me acuse de racista (que lo harán) que aporte razones.

¿Cómo puede ser que una persona nacida en Andalucía odie tanto a España? A menudo dicen que sufro de autoodio. Imposible, porque para eso hay que sentirse español y yo no me siento español, vamos... Entre otras muchas razones, porque soy de los convencidos de que, los autodenominados como ‘españoles’, fueron los que también conquistaron mi tierra, El Reino de Granada, por la fuerza de las armas ya hace cinco siglos. Yo no odio a España. Tengo animadversión a los oligarcas centralistas españoles, esos que se creen ser el centro de la península (ya que perdieron las ínsulas) y mancillan, mientras recaudan, a las otras culturas y lenguas del país. Léase Galicia, Catalunya y País Vasco, amén de perseguir por todos los medios posibles a los, cada vez más numerosos conatos, de independentismo y nacionalismo andaluz.
Esa forma de actuar de los oligarcas de siempre, no va con el resto del pueblo llano, sencillo y trabajador, y por eso tampoco mis escritos nunca han ido contra ellos. Quede claro que españolistas destructores y falaces los hay tanto dentro, como fuera de Catalunya, siendo peores los de dentro. Los ataques más feroces que recibo vía teléfono, correo electrónico o cuando doy conferencias (y las he dado en numerosas ciudades del Estado Español y Francia) son los que me dirigen desde aquí. Léase cualquier foro de internet que trate el tema. En Iznájar (Córdoba) o en Gijón (Asturias) por ejemplo, son más correctos, comprensivos y educados con mis ideas, que en cualquier lugar del área metropolitana de Barcelona. Comprobado.

Está claro que los "españolitos de aquí" tienen un marcado carácter de "colonos". Son colonos españoles afincados en Catalunya. Son aquellos que lanzan el grito ¡¡Estamos en España!! a la menor oportunidad. Hasta han creado otro partido político para afianzar sus ideales colonizadores: Ciutadans, aunque no hacía falta porque ya hay otro más grande que pregona desde siempre lo mismo y más.
Estos "colonos" energúmenos se asombran de que un andaluz de nacimiento defienda Catalunya. No se asombran cuando salen por radio o TV los jerifaltes centralistas atacando a los catalanes por cualquier nimiedad. Al contrario, se regocijan como aquellos colonos del lejano Oeste que vemos en las películas, cuando el sheriff ahorca a los invasores ovejeros porque se comen los pastos del ganado vacuno. Hay que joderse, y mientras tanto, desde fuera, se reparten nuestros impuestos igual que los cuatreros.

Ellos si pueden insultar y llamar traidor a quién les venga en gana. Ellos, pobres infelices, se creen los portavoces de los ricos liliputienses oligarcas del paseo de la Castellana. ‘Nunca será una nación’, repiten a coro como las ovejas de Rebelión en la Granja, y sin que les vaya nada en ello (o eso piensan desde su supina ignorancia), porque finalmente cuando hay que despedir a 400 trabajadores los despiden, ya sean catalanes, andaluces, gallegos o colonos. Poco después, sacan una línea de crédito para las empresas automovilísticas y pelillos a la mar. Todos se quedan en la calle cobrando el paro, los colonos los primeros, porque son más incultos por regla general. Efectivamente; también son extremadamente desagradecidos y muerden la mano que les ha dado trabajo y bienestar, y en muchos casos desde hace más de 50 años.
Vamos, que cualquier colono españolista se cree en el derecho de llamarme traidor por separarme del rebaño, y yo no voy a tener el derecho a escribir lo que me plazca, como hago en el artículo de arriba y en este de abajo. Al que no le guste que no lea, y además: soy catalán, quiero ser catalán porque me da la real gana, y por si alguien no se ha percatado aún, no es que defienda a Catalunya en mis escritos (que también), es que voy directamente contra esa España acaparadora, imperialista, triste y miserable, que es capaz de poner de presidentes autonómicos a voceras degradantes como Ibarra o Bono. Es que estoy en contra de que nos roben de continuo la cartera con el momio de los impuestos, es que no soporto la chulería barriobajera de aquellos que, aun viviendo en Catalunya desde hace decenios, la atacan miserablemente y ni tan siquiera permiten que otros la defendamos.
Pues nada, señores colonos. Ya saben lo que tienen que hacer; cojan la maleta y lárguense a su tierra de origen. Trabajarán menos, estarán entre los suyos, tendrán más subsidios, más infraestructuras y la manduca mucho más barata.


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