divendres, 8 de juliol de 2011

Síntomas de la prepotente decadencia española

El país en el que vivimos da muestras cada día de mayores síntomas de decadencia. Una decadencia que enseña su lado más prepotente cuando gasta millones de euros en lujos superlativos que pueden evitarse perfectamente.

Ejemplos al azar…:
-Aeropuerto de Ciudad Real a todo trapo, previsto para 2 millones de pasajeros anuales y que no sobrepasa los dos vuelos semanales. El bar lo utilizan habitualmente los miembros de la seguridad (léase la Guardia Civil) y el personal. Brilla el mármol por doquier…


-El AVE Toledo, Cuenca, Albacete. Parece ser que el algún tramo lo utilizan poco más de una veintena de pasajeros, con paradas en pueblos ovejeros.

-El ministro Pepe Blanco firma un mes antes de las últimas elecciones autonómicas la concesión del AVE en Extremadura, por valor de más de 3.000 millones de euros. Ya me explicará alguien la enorme distancia que hay entre Cáceres, Badajoz o Mérida, capital del imperio de la subvención y los fondos FEDER.

-Proyectos en construcción del AVE en la mayor parte de Andalucía que, una vez acabados, se convertirá en la zona con más alta velocidad del planeta (superando si cabe a la nipona).

-La ciudad de Granada está a punto de acabar la construcción del metro. El ayuntamiento de tan bella ciudad andaluza, no paga la pequeñísima parte que le ha asignado la Junta de Andalucía (unos pocos millones euros de nada) porque argumenta que no tiene fondos disponibles. De alguna parte sacarán el pellizco…

-Una ministra española regala en el año 2010, a un departamento de la ONU, 100 millones de euros para la lucha por la igualdad de la mujer en el mundo mundial.

-Más de 9.000 millones de euros gastados en el plan E el pasado año, para levantar plazas y aceras y volverlas a construir, bajo la excusa de creación de empleo.

Mientras tanto en Catalunya nos vamos apretando el cinturón, cada vez más, viéndonos obligados, por ejemplo, a cerrar CAP (Centros de Atención Primaria) vecinales o a cerrar quirófanos muy necesarios porque no llegamos a final de mes. El gobierno central cierra las puertas a pactos establecidos con Catalunya (como el de los 1.400 millones de euros) después de que nos expolian cada día 60 millones de euros por derecho de conquista indiscutible.

Los crédulos ciudadanos van leyendo estas noticias publicadas en pequeñas columnas de los diarios y hacen caso omiso, como si no fuera con ellos. La realidad es muy distinta y muy tozuda: la pasta para el derroche indiscriminado sale precisamente de nuestras nóminas, nuestra declaración de renta y otros muchos impuestos directos e indirectos. Así vamos muchos catalanes, con la soga al cuello, temerosos de que nos de un ictus o un infarto de miocardio. No es raro, pues, que cada vez las encuestas den más posibilidades a los partidarios de la independencia de Catalunya, desviación que no la provoca, precisamente, ningún partido separatista reconocido.

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