dimarts, 26 de gener de 2010

El triste final del Ateneu Santboià

Hace unas semanas se desprendió una viga de la sala norte (parte ayuntamiento) del Ateneu Santboià. Arquitectos, responsables municipales y la empresa que finalmente ha ganado en los tribunales la titularidad, se prestaron rápidamente a subsanar el asunto procediendo, sin dilación, al derrumbe de esa parte del edificio ante los atónitos ojos de los ciudadanos y multitud de cámaras fotográficas.
Mira por donde el Ateneu Santboià comenzó a resquebrajarse por los cuatro costados hace mucho más de dos décadas (yo diría que algo antes), y salvo alguna que otra plataforma ciudadana y, tímidamente algún partido político, nadie acudió tan prestamente a salvarlo de su derrumbe, que era económico y tenia solución también inmediata. Sencillamente; sentenciaron el final que ahora constatamos por poco más de ocho millones de las antiguas pesetas, algo así como cincuenta mil euros. Cualquiera, por corto que sea de entendederas, comprende a primera vista de que en este caso hay ‘gato encerrado’ y alguien o algunos se forraron.
No es nada nuevo lo que aquí se dice y en las páginas de la publicación local Nas de Barraca se ha denunciado a diestro y siniestro sin resultado alguno. Lamentablemente el tiempo parece que cura todas las heridas salvo que intervenga el juez Garzón. Sólo los autores de la operación saben lo que hicieron y cuánto ganaron. Cada lugar tiene su pelotazo/os y por estos lares no íbamos a ser menos.
Unos dicen que no era un edificio municipal puesto que pertenecía a una entidad privada. Otros que era y es patrimonio cultural de la ciudad habida cuenta de que en su día se construyó con el esfuerzo y el dinero de muchos ciudadanos de entonces, o lo que es lo mismo; por iniciativa popular (en esto último estoy yo). Los que no han ‘vivido’ nunca lo que ha sido esta entidad han apostado siempre por que sea derruido cuanto antes mejor y sea reemplazado por unas nuevas y modernas instalaciones. Todos pueden tener parte de razón. Por tanto: "entre todos lo mataron y él solo se murió" como reza el dicho popular.
Ahora sí que posiblemente sea demasiado tarde, y a menos que haya una reacción ciudadana de consistencia o el ayuntamiento de la ciudad intervenga diligentemente, que es lo que le toca, las máquinas no saldrán del edificio hasta que se cargue la última runa de sus paredes centenarias. A hechos consumados no viene a cuento que se proclame, como se ha hecho, que ha de pedirse que el Ateneu sea declarado Bien de Interés Cultural (¿Ahora?).
Ha habido mucho tiempo para hacer esa petición y al parecer (digo al parecer) nadie ha movido un dedo de la mano en ese sentido hasta el último minuto, aunque más vale tarde que nuca...
Ya no se trata de ‘remodelar’ el edificio, ya que quién lo ha visto por dentro ha de dudar de que pueda volver a ser lo que era. Ahora es el momento de negociar y apretar las tuercas a los especuladores con la ley en la mano, como han hecho ellos para apropiarse de un patrimonio que puede superar los 9 millones de euros a cambio de cantidades ridículas.
Igual que ahora unos han de bajar la cabeza por lo que sucedió en años pasados, esperemos que otros no tengan que bajarla en el futuro y pasar cuentas a nuestros hijos y nietos por lo que ahora acontezca.
(Publicado en Nas de Barraca -enero 2010)
(Fotos: Mari Morón)

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