diumenge, 28 de juny de 2009

La sociedad civil y la clase política


Increíblemente todavía se sigue mareando la perdiz con respecto al tema del Estatut y la financiación ya pactada, rubricada y bendecida hace más de un año. Los gobierno autonómicos amigos de los que mandan en el bacalao también hace tiempo que han cobrado lo que les corresponde, pongamos por caso Andalucía con su famosa deuda Histórica. No creo que a nadie le parezca mal que esa comunidad se haya embolsado un dinero que le debían.
Pero como siempre acaban por llegar los "peros", lo que no es de recibo es que se vayan contentando a unos mientras se engaña a otros dando largas y más largas. Además de la forma más descarada posible. Los políticos de todas las formaciones, se quejan de vez en cuando e intentan colar su titular en los diarios. Unos aludiendo a la tan consabida solidaridad, otros con la cantinela de que Catalunya se empobrece cada vez más y se sitúa a estas alturas por debajo de bastante autonomías. Algunos chinchando con el recurso al Tribunal Constitucional sin un ápice de razón a su favor, puesto que los tribunales y los jueces no están para juzgar las decisiones y las leyes creadas por los gobiernos, que yo sepa. Lo contrario sería dar por sentado el Imperio total de la Ley en todos los órdenes, y eso ya me suena a utopía y a agua pasada. Pero ¿quién sabe? Es posible que todo llegue con el tiempo.
Mientras tanto una cantidad ya considerable de entidades, plataformas y asociaciones de caracter soberanista e independentista (¿dónde está la diferencia?) se han rebelado por este orden de cosas, es decir: por la continuada tomadura del pelo al pueblo catalán y a sus instituciones, y se han puesto a trabajar de firme para que ese descontento salga a flote. Curiosamente la mayoría de personas que han puesto en marcha esas entidades son, o han sido, militantes de partidos políticos nacionalistas o independentistas. En casi todos los casos los partidos miran hacia otro lado cuando estas iniciativas ciudadanas salen a la calle o en los medios de comunicación. Parece como si se estuviese jugando al gato y al ratón o a tirar la piedra y esconder la mano.
A mí me da la impresión de que algunos de esos líderes ciudadanos se han cansado de este juego "ingénuo" y han hecho el mutis por el foro. Caso paradigmático podría ser el del actor y compañero Joel Joan y si me equivoco pido perdón por anticipado. El caso del profesor Enric Canela podría entrar también dentro de esta hipótesis de divorcio entre la clase política y la sociedad civil, que en ningún caso beneficia para nada a Catalunya. Lo que es patente y está tan claro como los chorros del agua, es que a según qué políticos catalanes les da miedo enfrentarse abiertamente con la oligarquía centralista, ya sea de aquí o de Madrid. Inocentemente (o no tanto) piensan que este trabajo ahora toca a las plataformas o asociaciones independentistas del país, o lo que es lo mismo: dejemos que el pueblo haga el trabajo sucio mientras nosotros seguimos gobernando que es para lo que nos han elegido. Esa actitud conlleva desgaste y ya se está viendo. Léase los resultados de las últimas elecciones europeas y sobre todo la altísima abstención.
Conclusión: si los políticos pasan de los ciudadanos y sus quejas, éstos acabaran actuando a la recíproca. Es ese el motivo y no otro el que conlleva al cambio de voto ciudadano que se ha producido en los últimos comicios (2003-2009). La valentía política se agradece después en las urnas.
No cal dar demasiadas explicaciones sobre lo ya dicho, pero pongamos otro ejemplo: La manifestación reivindicativa de Bruselas convocada por DEUMIL.cat. Yo sólo vi a políticos de segunda o tercera fila (con perdón de la expresión) ¿Dónde estaban los líderes? ¿De qué o a qué le temían? ¿No es ese el camino? Pues a lo mejor no, pero yo lo recordaré toda mi vida como uno de los actos más dignos, justos y bonitos que he hecho. Puedo equivocarme como cualquier ser humano, pero volvería a hacer los 2.800 kilómetros en el autocar con mis amigos de Acte de Sobiranía en cuanto me lo pidiesen. Es más, no sé si irá de broma pero ya me he apuntado por internet a DEMIL a Nueva York, palabra de honor.
El día 11 de junio procedimos al entierro del Estatut en la misma plaça de Sant Jaume y el sábado 27 haremos un nuevo acto de soberanía en el Parlament de Catalunya, cuando debería de ser el Parlament directamente quien lo hiciese vistas las circunstancias del país. Ya he escuchado voces en algunos rincones del Barri Antic de Barcelona de que se puede estar preparando otra gran manifestación de protesta. Y cada vez somos más…
Cualquier otro país de nuestras características estaría orgulloso de una ciudadanía así. Claro que el político profesional argumentaría que "yo pienso exactamente igual". Sí pero no se actúa en consecuencia por motivos ilegítimos que sólo se le escapan a los necios. Sinceramente; la actual situación política y social en Catalunya es inaguantable y se romperá en cualquier momento. Los de aquí y los de más allá no están empujando a la ruptura.
(Publicado en la Agenda Catalònia Acord del mes de junio 2009)

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