dissabte, 1 d’octubre de 2011

¿Convergència i Unió es la culpable?

La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, se elaboró en el año 2006  y fue efectiva el 1 de enero de 2007. Es la llamada ley de la Dependencia.
Todos sabemos que en el año 2007 ya se estaba fraguando la tragedia de una crisis galopante aunque se ocultara celosamente. Sólo los especuladores cretinos y bastantes políticos corruptos en el poder, negaban la evidencia que ya nos avanzaban los simples trabajadores de los bancos: “cualquier día estallará la burbuja”. No obstante la élite supuestamente de izquierdas y progresista del Estado Español, con la ayuda inestimable de la brunete mediática, negaba la mayor con insistencia. La derecha tradicionalista y conservadora callaba y otorgaba esperando su turno.

Pese a la evidencia de una inminente crisis mundial de la economía y con todas las alarmas en rojo, el día 1 de enero de 2007 entró en vigor la citada Ley de la Dependencia. No es necesario repetir el gran dispendio económico que significó y significa para las arcas de las autonomías, encargadas de gestionar dicha ley en coordinación con el gobierno central. La ley era y es necesaria por motivos obvios. Nada en contra de tan buenas intenciones y tan loables objetivos, pero fue una ley oportunista por la proximidad de muchas elecciones (generales, autonómicas, municipales) y de una crisis imprevisible en ciernes, convirtiéndose así en una ley electoralista y demagógica y, por supuesto, sin un presupuesto consistente que asegurara su futuro, tal y como hace tiempo se ha demostrado. En lenguaje llano y coloquial “estirar más el brazo que la manga” o “pan para hoy y hambre para mañana”, con la agravante de las expectativas creadas en las capas más desfavorecidas de la sociedad que ahora tienen que retrotraerse en su desgracia y volver a empezar en muchos casos.

Mientras tanto las grandes empresas y bancos españoles se expandían por Sudamérica y otras zonas del planeta, aprovechándose del dinero generado por el boom inmobiliario, y la mano ancha de los alcaldes en lo referente a cambios de calificaciones de terrenos indiscriminados que dejó casi sin suelo público a los ayuntamientos con el pláceme de la administración central. Los bancos te metían el dinero en el bolsillo casi sin tu permiso. Poco después centenares de miles de trabajadores de la construcción quedaban en la calle acompañados del paro y la miseria. Los bancos cerraban las ventanillas y los promotores inmobiliarios lloraban sus desgracias.

Recapitulemos: El momento impropio para poner en marcha la Ley de la Dependencia y otras leyes por el estilo, los planes de implantación del AVE en el territorio Español (sobre todo en las autonomías gobernadas por el PSOE), las enormes construcciones sin el menor sentido de la equidad de aeropuertos, autovías y otras infraestructuras necesarias e innecesarias, agudizó la aceleración de la crisis que ya despuntaba por EE. UU. y que tenía una copia casi calcada en el Estado Español y otras naciones europeas (hipotecas basura, créditos irregulares, especulación bursátil, etcétera.) Añadamos el “remedio nefasto” que aplicó en la herida principal el presidente José Luis Rodríguez Zapatero: El Plan Ë, con el que se remodelaron plazas, calles y jardines al buen boleo y criterio de los alcaldes, bajo la excusa de crear empleo. 9.000 millones de euros se evaporaron en unos cuantos meses en el arreglo (muchas veces innecesario) de viales y equipamientos viejos, nuevos o seminuevos.

Mientras tanto en Catalunya, el Tripartito (PSC-PSOE-ERC-IC-VERDS) no se quedaba rezagado. Nadie duda de sus buenas intenciones (¿) al construir hospitales, acortar las listas de espera, acabar de desplegar a los Mossos de Escuadra (con múltiples cuarteles nuevos) y crear la Ley de Barrios, que ha adecentado buena parte de las zonas más deterioradas de nuestras ciudades con un dispendio económico superlativo que alentó sin tapujos el Sr. Joaquim Nadal desde su conselleria (que ahora se ríe a mandíbula batiente desde su escaño en el Parlament, de los apuros por los que está atravesando CIU). También es de agradecerle a estos tres partidos el aumento cualitativo y cuantitativo del personal de la Generalitat, que ha pasado en 7 años de 140.000 funcionarios  a 243.000 (aproximadamente) ¡100.000 funcionarios más! Por ahí anda la cosa. Cargos de confianza, ni se sabe. Eran aquellos mismos que criticaban a Jordi Pujol por tanto funcionario y cargo de confianza… Claro que todo esto hay que pagarlo, y no un mes sí y otro no. Cuando se crean estructuras e infraestructuras habría que asegurar, por ley,  su mantenimiento en el tiempo.

Durante el tripartito se dio pie a la creación de numerosas residencias de la tercera edad privadas en régimen concertado con la famosa Ley de la Dependencia. Se han construido muchos hospitales también privados bajo el auspicio de la Generalitat, que hay que costear. El número de médicos, enfermeras, maestros, etcétera, se ha incrementado… Todo ello con presupuestos en el aire y en muchas ocasiones a sabiendas del futuro económico que nos esperaba. Los que vengan después que apoquinen. Pensamiento progresista donde los haya.

Y como la economía iba (y va, parece ser) viento en popa (en el primer decenio de este siglo XXI y al comienzo del segundo, según el criterio de la supuesta progresía izquierdista nacional) pues que Catalunya pague el derecho de conquista equitativamente, o sea: 22.000 millones de euros anuales, (y esto ni se discute ni se pone a colación aunque se hunda la bolsa hasta el fondo) dato económico que aún sigue vigente pese a la tan cacareada crisis económica, y sino cómo van a comer en alguna que otra ‘autonomía española’ que vive del cuento de la solidaridad nacional y europea…

CIU hace un tímido intento de poner en la palestra el tema citado con lo del Derecho a Decidir y el Pacto Fiscal y de nuevo, mira por donde, PP y PSC-PSOE niegan con la cabeza al unísono. Por eso aplaudo el artículo de Xavier Brú de Sala en el Periódico de Catalunya titulado: “Defender Catalunya, Si un día el PSC tiene ambición, en sus manos estará cambiar España para encajar Catalunya” (30/09/2011, página 7). A ver si es verdad, demuestran de una vez su catalanidad y se dejan de proclamas panfletarias.

Dice un conocido mío que la situación existente es debido a que “la izquierda históricamente siempre se ha endeudado más”… ¿qué izquierda? Le respondo sin pensarlo. Recuerdo un dato escalofriante al respecto del comentario de mi amigo. Mao dejó morir de hambre a decenas de millones de chinos vendiendo las cosechas que ellos mismos producían a la Unión Soviética a cambio de tanques y otras armas. También me dice que se podrían hacer recortes en otras cosas como eliminar el Senado y las diputaciones o bajar el sueldo de todos los políticos, y en eso no tengo muchos argumentos en contra. Pienso interiormente que si los políticos no cobrasen buenos sueldos, los buenos de verdad se irían a la empresa privada, se incrementarían los malos y aún estaríamos peor.

Mientras tanto en el Parlament de Catalunya se ponen de acuerdo todos los partidos de la oposición para obligar a la coalición gobernante (CIU) a aprobar los presupuestos de 2012 antes de las próximas elecciones del 20 de noviembre (por supuesto PP y PSC-PSOE cogidos de la mano en los momentos importantes de la “historia de España”, sobre todo en aquellos que hay que defenderla ante el enemigo periférico). Toda una jugada política y electoralista con el único fin de poner en evidencia la ruina de Catalunya y señalar como únicos culpables a Artur Mas y sus consellers. Josep Lluís Cleries –dicen también- es muy malo porque no puede pagar las facturas del gasto social herencia de ellos… Por eso han puesto en marcha toda una movilización popular contra el caos que ellos mismos han creado. No podían faltar al frente de las manifestaciones los alcaldes de las poblaciones más desfavorecidas de las comarcas catalanas. Esos mismos alcaldes que durante décadas enteras han derrochado terrenos públicos para convertirlos en privados, y se han subido los sueldos a semejanza de ministros sin ningún tipo de pudor.

Posiblemente sea verdad que en Catalunya y también en la denominada ‘España’, se eche en falta una izquierda de verdad y no ésta que se ha colocado en el poder heredada del franquismo, de plastilina y cartón piedra, a la vez financiadora de unos sindicatos meramente informativos y colaboradora del capital monopolista. Una supuesta izquierda que espera órdenes de Ángela Merkel y vive temerosa de las iras de Obama, que hunde en el estiércol a sabiendas a sus propios líderes y ha abolido, por omisión, la lucha de clases, mientras proclama como solución al desempleo la continuidad permanente de los contratos temporales.
 

Pedro Morón de la Fuente
Periodista
Presidente de l’Associació Catalònia Acord




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