dimarts, 25 de gener de 2011

"Los demócratas de toda la vida"

Hay cierto tipo de «demócratas de toda la vida» que no pierden ocasión para hacer patente su total convencimiento de que «ellos» poseen el conocimiento más amplio y profundo sobre la igualdad de derechos. En un intento infructuoso y ridículo de ser más «papistas que el Papa» y hacer creer que son los más demócratas del mundo mundial, hablan escriben e inclusos hacen incursiones en el lenguaje de los mudos y hasta en morse si se presta, y se dejan la piel a tiras en foros, blog y páginas web para que todo dios asista a su verborrea surrealista sobre qué es y qué no es democracia.
Estos todopoderosos ‘opinadores’ son aquellos que llenándose la boca de LIBERTAD con mayúsculas critican independentismos, nacionalismos y separatismos varios bajo el escudo protector de la sacrosanta Constitución Española y otras martingalas. O sea, confunden la situación actual con lo que antes era el Fuero de los españoles y las Leyes del Movimiento que jamás han olvidado y que llevan incrustados en el más recóndito rincón de su granítico y frío corazón Vete a saber.
Aunque una cosa no sea igual a la otra, es de destacar que muchos de estos nuevos demócratas son los herederos de aquellos otros que, evidentemente, no lo eran ni por asomo. En algunos casos son conversos políticos (más conocidos en lenguaje llano como cambia-chaquetas ).
Antes a los «otros» les llamaban rojos, maquis o anarquistas. Ahora son catalanistas, vascos, disidentes, nacionalistas o directamente independentistas endemoniados, ya sean vascos, gallegos, catalanes o andaluces (que también los hay).
Para estos individuos todo lo que no suene a unidad indivisible de España no es demócrata porque no está escrito en la Constitución ni en su diminuto ‘almario’.
Van lanzando democráticas proclamas como: «Estupendo, estupendo. Hemos de acabar con el sistema de autonomías por el bien de España» o «A ese Joan Laporta le han dado su merecido en Valencia los de la extrema derecha». Algunos van más halla y arremeten contra las policías autonómicas, los sueldos y las escoltas de expresidentes y reivindican un golpe de estado para acabar con tanto desmadre, agravado, por supuesto, por tanto aborto, casamientos entre hombres y mujeres con mujeres, así como el alarmante vandalismo y delincuencia que, ‘indudablemente’ lo provoca la inmigración masiva que sufrimos.
Señoras y señores: son los demócratas de toda la vida. Los moralistas insobornables tanto de izquierdas como de derechas. Los hombres-hombres donde los haya. Los que van a misa de domingo acompañados de su santísima esposa. Claro que ya no tienen edad de ‘querida’ ni tampoco dinero para mantenerla… Pero ven cada noche «El gato al agua» de Intereconomía, aunque estos son valiente y van con la cara al descubierto y proclamando lo que han sido, lo que son y lo que serán. Son aquellos que inconscientemente todavía guardan un cajón lleno de moralina facistóide envuelta en estampas de virgenes y cristos crucificados.
Son los incorruptibles hombres-hombres de toda la vida que predican que Caritas hace una labor encomiable mientras el gobierno (socialista o del PP, que importa) se gasta el dinero en tonterías como el AVE o las autopistas. Repiten hasta la saciedad que los comedores para pobres pagados por la iglesia han aumentado el doble mientras el paro ha llegado a sobrepasar los 4 millones. Y no es que no tengan razón, es que de ahí no salen ni que les metan palillos entre las uñas. Es que jamás ven un avance positivo en el sistema social o político actual cuando es la izquierda o los nacionalistas ‘periféricos’ los que llevan la batuta ¡Dios mío, qué será de nosotros si algún día triunfa el independentismo! Dicen…
Para mi que estos demócratas de toda la vida son los antiguos ye-yes (con perdón de algunos honrados y auténticos ye-yes) que jamás se metieron en política porque les hacia más gracia Los Beatles, Mustang y Sirex, que ya por entonces denostaban a los niños progres y a los jipis por piojosos y por ideas retorcidas e ‘izquierdosas’. Aquellos que nunca iban a las manifestaciones (pero que ahora dicen que fueron los primeros en las barricadas) y preferían las discotecas a los centros sociales y los pubs a las excursiones a La Mola o Montserrat. Aquellos que vestían pantalón acampanado y camisas con colorines y cuello de pico, cuyos padres y abuelos asistían cada sábado a las reuniones de la Falange y de los que adquirieron la costumbre de subir la mano derecha con la palma abierta mientras cantaban una conocida canción guerrera.
Son los mismos fachas de siempre disfrazados de modernos demócratas. Afortunadamente ya nadie les cree aunque se empeñen en seguir escribiendo incansablemente en foros sociales, blog o web de interne, aprovechándose de las nuevas tecnologías, último reducto al que pueden recurrir. Por la boca muere el pez. No son demasiados pero suficientes como para contaminar con su retrógrada ideología a muchas personas crédulas e inocentes.
Ante la violencia, verbal en este caso concreto , no hay más solución que la intolerancia también verbal o escrita.


Pedro Morón de la Fuente


Presidente de Catalònia Acord


(Publicado en la Agenda Catalònia Acord de Nas de Barraca nº 292 enero 2011)

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